La Declaración de Misión de una empresa debe expresar su concepto de negocio.

Desgraciadamente, los esfuerzos para plasmar este concepto, con frecuencia son vanos, sobre todo porque no se dispone de un proceso estructurado que ayude a esta construcción. Esto lleva a las empresas a crear declaraciones de Misión sin contenido, generalistas, con expresiones idealistas con las que todos están de acuerdo en la empresa pero que son del todo inefectivas como guías para apoyar a las personas a tomar decisiones en su día a día corporativo. Con el tiempo esta “Misión” sin contenido, se diluye en el tiempo y provoca la falta de dirección y sentido de la empresa.

Una declaración de Misión debe tener sentido, debe ser efectiva y ayudar a la empresa a poner en práctica y desarrollar su concepto de negocio, en definitiva, tiene que existir una absoluta coherencia entre lo que dice y lo que se hace en la empresa para que esa Misión sea real en la práctica y se haga consistente.

La declaración de Misión no sólo debe contener palabras que para todos suenen bien y con las que todos pueden coincidir, además esas palabras se deben utilizar como un filtro para tomar decisiones y que esas decisiones se conviertan en acción en línea con el concepto de negocio que se define en la Misión.

Valor para los accionistas, clientes, productos, segmentos de mercado, etc. si en la Misión no están claros estos conceptos, ¿cómo podemos esperar que en la empresa se asignen recursos de forma correcta y se seleccionen oportunidades adecuadas en línea con el concepto de negocio?

Para construir una Misión con sentido, que sea efectiva y sirva a los ejecutivos de la compañía como palanca para tomar decisiones consistentes y coherentes, debe contener los siguientes elementos:

* Fuerza impulsora de la compañía u organización. Es decir, hacer referencia al componente específico del negocio que proporciona a la empresa su ventaja competitiva. Puede ser producto, tecnología, servicio, capacidad de producción.

* Palabras que delimiten la línea divisoria entre la naturaleza de los productos, clientes, segmentos de mercado y, por ejemplo, mercados geográficos a los que contribuye esa fuerza impulsora.

* Referirse al crecimiento, porque el crecimiento es una necesidad básica en los negocios. Si la empresa no crece no podrá perpetuarse en el tiempo.

* Debe acentuar su éxito, porque en una estratégica sólida el éxito está implícito.

* Y, por supuesto, tiene que expresar una intención futura y no una condición presente.

Abandonemos las declaraciones de Misión exóticas, rimbombantes y atractivas y apostemos por ofrecer Misiones con sentido de dirección y que proporcionen una herramienta de fácil utilización para que se puedan tomar decisiones estratégicamente inteligentes, coherentes y consistentes a favor de la compañía.

José Ángel Morales Medrano Socio – Fundador Musashi asesores consultores