A la hora de afrontar con garantías el posicionamiento de una empresa o negocio nos asaltan varias dudas sobre cómo introducirnos en el mercado y qué factores son los más definitorios a la hora de adquirir ventajas competitivas reales ante sectores maduros o incipientes.

Este contexto se complica aún más si tenemos en cuenta que los comportamientos y tendencias de los consumidores cambian a lo largo del tiempo. Incluso, basándonos en las nuevas tecnologías, éstas también son objeto de evolución e innovación y, por tanto, son un elemento empresarial con marcado carácter variable a las que nos tenemos que adaptar.

Con todo ello, cobra un papel fundamental la estrategia de negocio, que debe ser actualizable y renovable al tener, en la mayoría de los casos, una base online importante ya que asistimos irremediablemente a la era de la sociedad digital.

¿Qué factores debe tener nuestra estrategia de negocio para posicionarnos óptimamente en un sector de mercado específico, según público y tendencias digitales?

  • 1- Definir un posicionamiento de marca y productos/servicios claro

Parece una obviedad, pero en muchos casos pecamos en lo más esencial al no definir bien nuestro valor a la hora de introducirnos en el mercado. Generalmente, los posicionamientos de negocio se dividen en dos: un factor diferencial (mi marca o producto tiene una característica definitoria que lo hace atractivo frente a los consumidores) o en una estrategia de liderazgo en costes (mi producto o servicio es más económico que el de la competencia y por ello más destacado para el público potencial que lo pueda adquirir).

  • 2- Realizar un estudio previo de mi posicionamiento en Internet, de la competencia y de mi mercado objetivo

Antes de introducirnos en el mercado ¿Verdaderamente sabemos qué grado de posicionamiento nos hace falta para lograr visibilidad, impactos y posibles conversiones (compras o interacciones por parte del consumidor potencial)? ¿Hemos estudiado el sector y la competencia existente? ¿Cómo se posicionan ellos? ¿Dónde está mi público objetivo? ¿Cuáles son sus intereses, necesidades y hábitos? Dichas cuestiones deberían ser evaluadas y testeadas en reports o informes para justificar nuestras decisiones de negocio en base a datos objetivos.

  • 3- En el ámbito digital, tener claro que no sólo trabajamos para nuestro negocio

Para obtener un buen posicionamiento de marca y negocio en el ecosistema digital no sólo trabajamos en favor de nuestra empresa, sino en favor de las “reglas del juego” de otras empresas: Google, Yahoo!, Bing, Ebay, Amazon…

Es necesario adecuarse y adaptarse a sus normas, requisitos y condiciones ya que son los “escaparates” que en mayor o menor medida rigen nuestra visibilidad y nuestro posicionamiento online en base a sus algoritmos y a los comportamientos de los usuarios en función de consultas y del empleo de diferentes dispositivos de acceso a la información.

  • 4- Las nuevas técnicas de marketing: de bombardear al usuario a conocerlo

Asistimos a la era del Big Data y esto conlleva que el posicionamiento se ejecute en base a unos datos verificados y consistentes. La información pasa a ser el activo de valor de negocio más determinante y esto permite generar nuevas técnicas de marketing y publicidad mucho más personalizadas y menos intrusivas, vinculadas al usuario y que posibilitan un mayor porcentaje en cuanto a ventas se refiere. En este ámbito, aparecen nuevos procedimientos como el “Marketing Tech Stack” un diagrama en el que se representa el flujo de gestión de Marketing Digital y la arquitectura tecnológica que lo soporta.

  • 5- Plantear nuestros KPIs y realizar análisis del negocio periódicamente

Como diría el gran entrenador Luis Aragonés en su célebre rueda de prensa ” esto se trata de ganar, ganar y volver a ganar…” pero, llevado a nuestro contexto ” esto se trata de medir, medir y volver a medir…”. Esto es un proceso de seguimiento, donde la necesidad de evaluar nuestro posicionamiento de negocio y acciones se hace imprescindible. Entre los motivos para adoptar esta consideración están la fluctuación permanente del mercado y de la reputación de nuestra marca/productos/servicios así como la integración y definición de diferentes indicadores claves de rendimiento (KPI) según planificación y estrategia que, como ya hemos dicho anteriormente, está sujeta siempre a cambios.

Fran Vázquez 

25 de febrero de 2019