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Competencias

Toma de decisiones

¿Cómo Medir el Riesgo en la Toma de Decisiones?

Nos demos cuenta o no, estamos tomando decisiones continuamente.  Y estas decisiones conscientes o inconscientes van a marcar el éxito de nuestro proyecto o empresa.

El momento actual en el que vivimos requiere de que se tomen con más rapidez. Pero claro, esto requiere de una consideración anteriormente, no podemos lanzarnos sin pensar, el coste es muy alto.

Algunas decisiones son simples y rutinarias y no requieren que pensemos mucho sobre ellas, como puede ser qué me pongo para causar una buena primera impresión con ese nuevo cliente y otras mucho más complejas como si es el momento adecuado de lanzar un nuevo producto.

Las decisiones complejas demandan de reflexión.  Estas son las decisiones que implican los siguientes cinco factores.

Incertidumbre –  decisiones que tenemos que tomar en la que no tenemos suficiente información, demasiada información o información desconocida

Complejidad – pueden haber muchos caminos o factores interrelacionados a considerar

Consecuencias de alto riesgo – el impacto de la decisión puede ser significativo o de tomar la decisión equivocada tendría un coste alto

Alternativas – hay varias alternativas, cada una con su propias consecuencias y nivel de incertidumbre

Temas o Asuntos Interpersonales – tienes que predecir cómo van a reaccionar personas diferentes en cada una de las opciones

A menudo nos equivocamos en la toma de decisiones porque las mejores alternativas no están claras desde el principio o los factores claves no se consideran en el proceso.  Para evitar esto, es importante utilizar un proceso lógico y ordenado que nos asegurará que consideremos los elementos cruciales que necesitamos para una buena toma de decisión.

Trabajar con este proceso sistemático reducirá las probabilidades de ignorar factores importantes. Los 7 pasos son:

  1. Crear un entorno constructivo – tener las personas adecuadas, animar a todos a contribuir en la discusión y compartir sin miedo a lo que otros participantes rechacen nuestras ideas.
  1. Investigar la situación en detalle – asegurar que entiendes la situación al completo y hacer preguntas suficientes para profundizar. Por ejemplo, decisiones tomadas en una área pueden afectar otras.
  1. Generar buenas alternativas – hacer lluvia de ideas para explorar todas las opciones, cuantas más ideas más probabilidades de llegar a una mejor decisión. Al principio puede parecer que complica el proceso, pero el acto de tener que idear más alternativas nos fuerza ha profundizar y mirar el problema desde ángulos diferentes. Herramientas: Lluvia de Ideas al reverso, empieza preguntando cómo podemos lograr lo opuesto de lo que queremos y darle la vuelta a la solución.  Otra opción es preguntarle a alguien que no sabe y escuchar su aportación.
  1. Explorar tus opciones – cuando estás satisfecho con una buena selección de alternativas realistas, es el momento de evaluar la viabilidad, los riesgos y las implicaciones de cada uno.

Toda decisión implica riesgo, y el elegir una camino significa rechazar muchos otros.  Hay que analizar los riesgos de todas las ideas. Se puede hacer una lista con los pros y contras o hacer un análisis de riesgos donde se analiza las amenazas, el valor de cada riesgo, gestionar riesgos y repasar de vez en cuando para asegurar que nada cambie.  Las probabilidades de que algo salga mal y sus consecuencias.

  1. Elegir la mejor solución – una vez que todas las alternativas se han evaluado, el próximo paso es tomar una decisión. Si una alternativa en particular es claramente mejor que las demás, tu elección será obvia. Cuando no está tan claro, escribe todas las opciones y los factores importantes, considera tus emociones y tu intuición, algo te están comunicando.  Recuerda que somos seres emocionales que justificamos nuestras decisiones racionalmente.
  1. Evalúa tu plan – con todo el trabajo de investigación hecho, puedes estar tentado a saltarte este paso. Desconecta un tiempo y después vuelve para ver la decisión tomada más fríamente.  Después escucha tu intuición, si no sienta bien, vuelve a analizar los datos.  Piensa en experiencias pasadas y ante cualquier duda, examina a fondo lo que te sigue molestando sobre esta decisión.
  1. Comunica tu decisión y toma acción – Una vez tomada la decisión, se la tienes que comunicar a todas las personas a las que le afecta de una manera inspiradora y motivadora.  Esto les involucrará en implementar la solución. Explícales por qué has llegado a esta decisión.  Cuanto más información tengan mayor será su apoyo.

A veces la presión de algunas decisiones nos estresan llevándonos a aplazar la toma de decisión.  Recuerda que el no tomar una decisión, es tomar una decisión también.  Así que por qué no poner estos 7 pasos en práctica a diario con decisiones y cuando lleguen las más complejas, estarás preparado.

Teresa Falls

Trainer y experta en Engagement