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Innovación

Innovación en la empresa

La innovación es un motor, un proceso que transforma las ideas en valor, es decir algo con un resultado positivo no solo para nuestra empresa sino  también para nuestros clientes que son el destinatario final de nuestros productos, de nuestras ideas.
¿cómo logramos implantar una cultura innovadora en nuestras estructuras?
En primer lugar debemos tener muy presentes los mercados a los que nos dirigimos y aquellos a los que queremos llegar. Es decir, debemos explorar estos mercados de forma coordinada con nuestros departamentos ó las áreas de nuestra empresa dedicadas a la explotación de nuestras diferentes líneas de negocio. Se trata en definitiva de empezar un “Brainstorming” de ideas, porque esta generación de ideas son las que nos ayudarán a detectar oportunidades en los mercados.
Hay que tener en cuenta que buscar oportunidades no es algo exclusivamente externo a nuestra organización, también podemos detectar oportunidades dentro de nuestra propia estructura que permanecían ocultas para nosotros y que podrían suponer un cambio importante en nuestra organización. Además, se trata de un proceso que nos puede ayudar a identificar los hándicaps potenciales que nos podemos encontrar a la hora de llevara a cabo un nuevo proceso, la implantación de una nueva idea.
Hasta aquí todo parece simple y sencillo, básicamente exploro mi estructura, mi entorno, planteo una idea y busco mi oportunidad para desarrollarla. Y efectivamente lo es, pero no lograremos que funcione si no logramos crear y desarrollar un sistema que permita a todos nuestros colaboradores sentirse partícipes.
Me refiero a que debemos crear un sistema que permita proponer propuestas a los miembros de nuestro equipo, no podemos centrar la innovación en exclusiva en nuestro departamento de I+D se trata de una cultura para toda nuestra estructura.
Una vez en éste punto, en el que ya tenemos la idea, el concepto de lo que queremos desarrollar, debemos ver que nos aporta a nuestra compañía y qué valor tiene para nuestros clientes actuales y para nuestros potenciales clientes.
Hasta hace relativamente poco, el valor de una idea se refería exclusivamente a un concepto asociado a su utilidad. Hoy en día este concepto se ha ampliado, y ya no nos centramos sólo en la utilidad, sino que miramos otros factores, como el estilo, el diseño, la exclusividad ó incluso la vivencia de una experiencia singular que nos haga sentir especiales y diferentes al resto.
Por tanto en la etapa final del proceso, una vez que hemos desarrollado una idea y que hemos identificado claramente qué puede aportar a nuestra compañía, debemos dar el siguiente paso lógico, debemos identificar que margen puede aportarnos.
No olvidemos que cualquier tipo de empresa se mueve para potenciar su competitividad y crecer como compañía. Por tanto debemos analizar el impacto potencial en nuestra cuenta de resultados de cualquier proceso innovador que iniciemos.
Debemos desarrollar ideas que nos permitan crecer par a su vez poder seguir innovando. Se trata de un equilibrio clave entre desarrollo de nuevos conceptos y rentabilidad asociada a los mismos.

Manuel Doblado

Presidente de AGICG