FOMENTO de LA CULTURA


EMPRENDEDORA Y EL AUTOEMPLEO

Entrevista a Javier Padilla, fundador de Nabumbu Toys y El Desmarque

“Emprender es una actitud ante los problemas. No se debe hacer exclusivamente por dinero”

Javier Padilla, fundador de Nabumbu Toys y El DesmarqueJavier Padilla sabe bien lo que es emprender. Licenciado en periodismo tras pasar por los primeros cursos de ingeniería industrial e informática, este sevillano de 39 años, aficionado a programar, tocar la batería y la guitarra, se dio cuenta mientras trabajaba en ABC de Sevilla de que su curiosidad por cómo funcionan las cosas le terminaría llevando por otro camino.

Ya en 2003 había fundado 3dsignia, una incubadora de ideas especializada en diseño, programación web y comunicación, que comenzó como una marca profesional hasta dar el paso a Sociedad Limitada en 2006. Pero la cosa no quedaría ahí, ya que la pasión de Javier por impulsar iniciativas en Internet le llevó a crear proyectos como Twissues y Moodyo, y ocupa hoy buena parte de su jornada con otros dos negocios en crecimiento: El Desmarque y Nabumbu Toys.

De cómo han ido estos diferentes proyectos en el tiempo, y todo lo que ha aprendido mientras los ponía en marcha, nos habla en esta entrevista.

Define en unas pocas líneas en qué consisten algunos de tus proyectos.

Nabumbu Toys es una tienda de juguetes distinta, donde nos enfocamos en la atención al cliente y en que los compradores tengan perfiles, puedan recomendar productos, etcétera. Arrancamos en 2015 y crece muy rápidamente. Hemos abierto ahora en Reino Unido y Alemania.

Por otro lado está El Desmarque Portal Deportivo, una red de plataformas en internet que proveen contenido sobre deporte local. Tenemos ya trece ediciones por toda España y nos hemos convertido en el quinto medio deportivo nacional en el ranking ComScore (el primero si se tienen en cuenta los “nativos digitales”).

Cuéntanos cómo nació la idea original que te llevó a emprender.

Yo empecé a emprender por supervivencia, básicamente. Nunca pensé en montar mi propia empresa ni nada de eso. Sin embargo, mi experiencia laboral me fue indicando que mi pasión estaba en ser eso que hoy llaman “intraemprendedor”. Por ejemplo, estando en ABC de Sevilla me dio por programar una aplicación web hace diez años para poder gestionar todos los encargos a fotógrafos. No cobraba nada por ello, ni me lo pedía nadie, pero a mí me hacía feliz y a los compañeros les era tan útil que, tras cinco años fuera de la empresa, aún se sigue utilizando.

Por lo tanto, creo que esto de emprender es más una actitud ante los problemas que te vas encontrando. Lo que tengo claro es que no se debe hacer exclusivamente por dinero.

Desde el origen de estas ideas, hasta lo que son hoy, ¿qué es lo que más ha cambiado?

En el caso de Nabumbu teníamos claro lo que no nos había funcionado previamente. Los fracasos nos ayudaron mucho a aprender. Moodyo era una red de social shopping general, y aunque le decíamos a la gente aquello de “consigue el producto adecuado para ti al mejor precio con la ayuda de tus amigos”, finalmente ni se podía conseguir el producto (no vendíamos directamente el 99% de nuestros artículos), ni estaban tus amigos, porque no éramos capaces de traer usuarios y hacer que se quedaran. Moodyo era una plataforma genial técnicamente hablando. Poseía soluciones de software en 2013 que aún hoy se consideran innovadoras. Pero no funcionó, y comprendimos que el social shopping no era una buena idea con nuestro planteamiento y propuesta. Había que derrumbarlo todo y empezar de nuevo.

Para Nabumbu cambiamos la plataforma y la enfocamos a vender. ¿Es social? Sí, todas las tiendas hoy lo son. Pero hicimos un equipo nuevo, cambiamos el modelo de negocio hacia vender directamente el cien por cien de nuestra mercancía, la operativa, la estrategia en redes… y optamos por encargarnos de la logística de forma integral. ¿Resultado? Nabumbu crece y va bien.

Por su parte, El Desmarque va prácticamente bien desde el primer día. Evidentemente ha habido errores por el camino, pero ninguno que haya supuesto un obstáculo para la viabilidad del proyecto.

¿Te acompañan socios/as en los proyectos? ¿Qué papel juega cada uno/a?

En Nabumbu me acompañan Álex Guerra y Amparo Baca, principalmente, aunque los compañeros de 3dsignia están siempre “al quite” para ayudar cuando hace falta en épocas fuertes, como la Navidad (donde se procesan cientos de pedidos cada día). Hay otra parte del equipo que está en Madrid, en tareas como administración y logística. También tenemos socios estratégicos que nos ayudan a tener buen producto a buen precio, a hacer bien los envíos, etcétera.

En el caso de El Desmarque fue curioso. Sin ser conscientes de ello configuramos un equipo equilibrado en cuanto a fuerza comercial, redacción, tecnología, etcétera. A día de hoy pocos medios tienen un equipo fundacional donde casi todos los socios son periodistas que han ido desarrollando habilidades para desempeñar roles gerenciales, de ventas, etcétera.

El equipo es fundamental. Ya se sabe lo que dice Jeff Bezos (Amazon): “Hay cinco motivos por los que invierto en una startup: equipo, equipo, equipo, equipo e idea”.

Javier Padilla, Amparo Baca y Álex Guerra

¿Cuál es el “siguiente nivel” en estos negocios? ¿Qué esperas para el medio-largo plazo?

En el caso de Nabumbu, escalar las métricas actuales. Tenemos un rendimiento en cuanto a conversiones muy por encima de la media. En las últimas dos mil encuestas realizadas hemos conseguido que un 97% de los compradores digan que van a volver, y un 95% que nos recomendará a otra persona. La fidelización nos hace reducir el coste de adquisición de nuevo cliente gracias a la recurrencia de la compra a corto y medio plazo. Por lo tanto, nos ilusiona la idea de exportar este modelo y hacerlo crecer rápido en otros mercados europeos.

Para El Desmarque, con trece ediciones ya abiertas, nuestra radio digital emitiendo ya más de diez horas al día, y la plataforma de eSports creciendo de forma exponencial (la abrimos hace poco más de un mes), queremos ser capaces de manejar bien nuestro crecimiento. Está siendo rápido, y eso te obliga a redimensionar cosas a gran velocidad.

¿Crees que es importante la suerte para un emprendedor?

Soy de los que no creen tanto en la suerte o la inteligencia individual como en la actitud, la constancia y configurar un buen equipo (habilidades sociales).

Siempre digo que no conozco a nadie bueno que esté en el paro. Y sé que no es una frase popular, y menos en un contexto tan difícil como el que vivimos. Pero lo que quiero decir es que las personas que solo tienen una carrera universitaria, un idioma y un máster, solo acreditan conocimiento y capacidad de sacrificio para seguir un camino predefinido y llegar al final del mismo.

¿Qué hay de la ambición, el trabajo en equipo, la actitud ante el cambio y la incertidumbre, comunicar, saber vender, ser buen compañero o, sencillamente, sonreír? Para mí esto segundo tiene un peso del 70%, y lo académico podría ser el 30%.

¿Cuál dirías que es la “fórmula mágica” que te está funcionando como emprendedor? 

No hay fórmulas mágicas. Trabajamos una media de catorce horas diarias y apenas tenemos vacaciones. En Navidad hay jornadas de dieciocho horas en los días fuertes de ventas en Nabumbu. Y lo mismo ocurre cuando El Desmarque saca un nuevo producto o tiene una migración de servidores, por ejemplo.

La suerte o la fórmula mágica sería, en este caso, que mi equipo me acompaña. Sin ellos todo sería infinitamente más duro y, muy probablemente, imposible. Por las noches, antes de dormir, me dedico a estudiar cosas nuevas. Y aunque dicho así pueda parecer todo muy duro, lo cierto es que me gusta mucho lo que hago y eso hace que todo sea más llevadero.

En cualquier caso, sí creo que existe una constante: la ilusión. Es la “gasolina” para currar tantas horas y no volverte loco.

En tu desarrollo como emprendedor, ¿dirías que la crisis actual es una oportunidad, o un freno?

Es una oportunidad. El freno te lo pone el banco si no tienes capacidad de autofinanciación, eso está claro. Es una cuestión de óptica, y creo que ahora sí nos vamos moviendo en la dirección adecuada.

El otro día, sin ir más lejos, estaba en Founders Institute (Córdoba) de jurado en una sesión de elevator pitch y me fui muy contento. ¡No imagináis cómo ha cambiado el nivel en los últimos tres años! Ahora los emprendedores llevan a estos foros ideas que son realizables en muchos casos, acogen la crítica de forma abierta (fundamental) y se empiezan a crear proyectos muy interesantes. Hay sectores que necesitan automatización y eficiencia, muchos. Y otros donde se ha trabajado de espaldas al mercado durante años por posición dominante o carencia de competencia. Eso se ha acabado, por suerte para todos.

Para encontrar oportunidades solo hay que mirar procesos habituales, como pueden ser cortarse el pelo, limpiar la casa, desplazarse, hacer deporte… y ver qué soluciones se pueden proveer al mercado fabricando un prototipo de tu servicio en tu habitación. ¿Qué no sabes programar? ¡Están Udemy o YouTube! Nunca antes fue tan fácil aprender.

Javier Padilla durante una intervención en EBE

Cuando comenzaste tus proyectos, ¿cómo solucionaste el tema económico? ¿Alguna fórmula que te funcionara especialmente bien?

Soy muy fiel al método lean startup. Entonces, cuando he necesitado financiación era ya en una fase donde había conseguido probar que algo funcionaba. Y cuando algo funciona no es difícil conseguir compañeros de viaje, ya sean bancos o familiares, ayudándote con su dinero.

No obstante, también he tenido mis pesadillas con la financiación. Eso sí, puedo decir con cierta tranquilidad que nunca ha habido un socio o entidad financiera que haya perdido más dinero que yo en un proyecto. Y eso quiere decir que si he embarcado a alguien conmigo es porque yo mismo había apostado por ello. No creo en las subvenciones a fondo perdido ni en los apoyos que no te piden nada a cambio, porque no incentivan que te machaques la cabeza para hacer tu proyecto viable.

Si pudieras volver atrás, ¿hay algo que cambiarías en tu trayectoria como emprendedor?

Habría dedicado menos años a mi trabajo por cuenta ajena. Cuando decidí dedicarme al cien por cien a mis proyectos ya tenía 34 años. No es que fuera un anciano, pero no tienes la misma fuerza. Eso sí, lo suples con visión y saber hacer en determinadas áreas. También aprendo ahora más rápido que antes, porque tengo mayor capacidad de concentración y me distraigo menos. Todo tiene sus pros y sus contras.

¿Cuál dirías que ha sido el mayor éxito hasta ahora logrado por tus proyectos? ¿Alguna “espinita” clavada?

Empiezo mejor por las espinitas. Son Moodyo y Twissues.

En el primer caso, morimos por no haber sabido ver a tiempo ciertas cosas, y no haber cerrado desde el principio la financiación de forma correcta y contractual. En cualquier caso, no culpo a nadie. El único responsable soy yo, y aprendí mucho. Tampoco configuré el equipo correctamente cuando tuve recursos para hacerlo.

Con Twissues todo fue bonito, ¡incluso cuando matamos voluntariamente el proyecto! Fuimos el primer motor de búsqueda y almacenamiento de tuits accesible del mundo. Y llegamos a tener usuarios en cincuenta y dos países, pero no tuvimos tiempo para dedicarle recursos y, al mismo tiempo, Twitter optó por limitar su API a terceros tras el “accidente” que tuvieron con Tweetdeck (tuvieron que comprarlos porque se habían convertido en un cliente más popular que el original). Tampoco llegamos a tener modelo de negocio. Todo era gratuito. Y eso que llegamos a tener como usuarios a empresas fuertes españolas y extranjeras (BNP, El Corte Inglés, Samsung…) dispuestas, probablemente, a pagar. Incluso cuando cerramos hubo un hashtag de gente que nos daba las gracias. Fue un servicio con un público muy fiel. En el apartado tecnológico aprendimos mucho, al tener almacenados cientos de millones de tuits.

¿El mayor éxito? A nivel de volumen de negocio y crecimiento es El Desmarque. Nabumbu, si mantiene este ritmo de crecimiento, pronto será también un gran éxito. Y lo cierto es que está subiendo muy rápido. Nuestro miedo era ser capaces de mantener cierto nivel de ingresos fuera de la campaña navideña, y lo hemos conseguido. Ganamos el premio a la Mejor Campaña e-Commerce 2015 por nuestra acción solidaria “La Nave de Bu”, y era la primera que hacíamos. Si nos van las próximas navidades como esperamos, Nabumbu se habrá situado en el top 5 de e-Commerce de juguetes en España en menos de dos años de vida.

¿Qué conocimientos o habilidades fueron las que más echaste en falta al poco de montar tu negocio?

Saber vender me parece fundamental y yo no había cultivado esa habilidad. Con el tiempo y muchos palos uno va aprendiendo cómo funciona esa mezcla de arte y ciencia.

Por otro lado está la fiscalidad, administración y financiación de una empresa. Eso da muchos dolores de cabeza y yo no sabía absolutamente nada de todo eso. Lo dejas todo en manos de una asesoría y rezas para que todo vaya bien. Eso sí, cada vez que me llamaba mi gestor cogía una libreta y apuntaba lo que me dijera bajo el epígrafe “Debo saber de esto también”.

¿Y qué es lo que más has aprendido durante todo este tiempo?

La importancia de las personas a tu alrededor. El emprendedor puede pecar de individualismo, y esa puede ser su muerte. Todos tenemos nuestro ego y, en ocasiones, sobre todo en las horas de soledad ante el portátil, se puede desarrollar la falsa sensación de que todo el peso de un proyecto va sobre tus espaldas. Si eso es así realmente, no tienes proyecto. Eres un autónomo que delega falsamente en otros las tareas que no quiere para sí y que, realmente, no confía en su entorno para las cosas importantes.

Por lo tanto, creo que configurar correctamente un equipo con actitud, tolerancia a la incertidumbre y, sobre todo, compuesto por buenas personas, es fundamental. Lo demás (formación, aptitudes…) se va adquiriendo con el tiempo.

Otra cosa que ahora comprendemos que nos ayudó mucho fue el hecho de pasar varios meses en Nueva York en 2013.

Javier Padilla

Según tu experiencia durante este tiempo, ¿cuál es el mejor consejo que le darías a quienes empiezan a emprender ahora?

Que hagan una empresa de eso que realmente les apasiona. Suena básico, pero al final casi nadie lo hace. Da igual si es lanzar cohetes, diseñar moda, hacer el payaso o tocar la guitarra. Haz con pasión e ilusión lo que sea, porque si quieres triunfar pasarás muchas horas haciendo lo mismo.

Otro consejo es que se busquen un compañero con el que compartir penas y alegrías. El desarrollo de nuevos productos puede llegar a ser una tarea muy solitaria.

Puedes conocer mejor a Javier desde su blog. Y sus proyectos en nabumbu.com y www.eldesmarque.com.

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